jueves, 10 de marzo de 2011

El dilema del erizo

Por: Arthur Schopenhauer

Un grupo de puercoespines se apiñaba en un frió día de invierno para evitar congelarse calentándose mutuamente. Sin embargo, pronto comenzaron a sentir unos las púas de otros, lo cual es hizo volver a alejarse. Cuando al necesidad de calentarse les llevó a acercarse otra vez, se repitió aquel segundo mal; de modo que anduvieron de acá para allá entre ambos sufrimientos hasta que encontraron una distancia mediana en la que pudieran resistir mejor. Así la necesidad de compañía, nacida del vacío y la monotonía del propio interior, impulsa a los hombres a unirse; en sus muchas cualidades repugnantes y defectos insoportables les vuelve a apartar unos de otros. La distancia intermedia que al final encuentran y en la cual es posible que se mantengan juntos es la cortesía y las buenas costumbres. En Inglaterra a quien no se mantiene esa distancia se le grita: keep your distance! – Debido a ella la necesidad de calentarse mutuamente no se satisface por completo, pero a cambio no se siente el pinchazo de las púas. No obstante, el que posea mucho calor interno propio hará mejor en mantenerse lejos de la sociedad para no causar ni sufrir ninguna molestia.

Schopenhauer, Arthur. Parerga y Paralipómena (Vol. II). Ed. Trotta. Madrid. 2009. Pág. 665.

domingo, 30 de enero de 2011

Mudanzas

La vida marca poderosamente sus cambios cuando es tiempo de abandonar un lugar y regresar a uno nuevo, es pues, la pista de salida de los cambios siempre es abandonar una casa –que puede llegar a ser hogar- por otra casa –con potencial de ser hogar-.

Este fin de semana me cambie por 11ava ocasión de casa, permanezco en el DF, pero mi madre nuevamente cambio de casa, como expresión de los cambios tan radicales que ha tenido la familia en estos meses, difíciles para más de uno.

Ver tus cosas en cajas, cargar y cargar muebles, estar a la disposición de lo que la vida dispone, genera la siempre pulsante nostalgia y un sentimiento de desarraigo hacía todo, ¿de dónde soy si donde estoy ya no estaré?

Cada día dejo más cosas en el camino, dejo disperso lo que antes me generaba ansias y magníficos recuerdos, hoy aparentemente están más que atrás; solo pocos asuntos me ocupan, lo esencial, como cada cambio, donde desechas lo que no es necesario, por lo indispensable.

Solo hay un solo lugar donde me he sentido en un hogar, y es donde crecí, donde fueron mis años de infancia, ese hogar está en venta y todavía más desarraigo siento: las personas significan ya mi hogar, porque ahora llegar a una casa no me hace sentir menos solitario, si no ver a ese grupo –cada vez más reducido, cada vez más significativo- que llamo familia.

Mientras moví cajas y muebles una vez más, viendo un techo que no reconozco, dos canciones llegaron a mi mente, aquí se las dejo.



jueves, 4 de noviembre de 2010

Los estafadores

1.- Tarde de jueves en Coyoacán, sentados dos jóvenes platican, uno con agua de limón y otro con agua de horchata, el día es pues soleado. En medio de la conversación de todo y nada, mirando de reojo a los jugadores de futbol que hacen piruetas extravagantes, un viejito se acerca, los mira asertivamente y les da un montón de trípticos y materiales, ellos quisieron rechazarlos pero el hombre se negó demostrando que era sordomudo, levantando la mano para recibir de una limosna, ellos comenzaron a sacar monedas de los bolsillos y solo se le escucho murmurar “10 pesos” insistente, los jóvenes apiadándose le dieron los 10 pesos que demandaba, pero luego miro inquisitivamente a uno de ellos, pidiéndole también 10 pesos, sin más y por pura decencia le otros 10 pesos; cuando le quiso regresar el marasmo de trípticos inútiles el viejito ya se había ido, no tuvieron más opción que tirarlos, que al otorgar limosnas vieron que solo recibieron papeles con horóscopos.

2.- ¡Infalible! Sepa usted que este ungüento es capaz de curar todo tipo de enfermedades y dolencias, raspones, golpes, quemones, fiebre, tos, reumas, todo aquello señor, señora, que necesite curar solo con este ungüento hecho de las escancias mas naturales, herbario, nada de químicos que llenen su cuerpo de tóxicos innecesarios, todo natural, que para el niño enfermo, que para el dolor de huesos después de lavar ropa, que para el cansancio o la fatiga, con solo frotarse el ungüento durante unos segundo sentirá usted alivio instantáneo, lléveselo por menos de 20 pesos el frasco, y si usted gusta, en compra de tres será a 50 pesos junto con este pañuelo especial para untárselo. ¿No está usted convencido? Sirve para más, pulmonías, infecciones, dolores, incluso señora, sí, cáncer, sí señor, ayuda a la reducción de tumores malignos; ¿usted tiene una vida estresada? ¿Usted se encuentra deprimido? Es por la falta de elementos naturales en su organismo, tanto elemento artificial le está haciendo mal, este ungüento, ¡milagroso! Hecho de 12 hiervas diferentes venidas de la huasteca, la sabiduría de nuestros ancestros, todo esto en sus manos, con tan solo 20 pesitos.

3.- Ya tengo sin clases tres semanas y parece no haber fin, en la primera fue grandioso, pude dormir todo lo que no había podido en semanas de exámenes, me relaje cómo fue posible, la segunda fue muy normal, salí con mis amigos, pero tenía demasiado tiempo libre, y ahora, estoy desesperado, sigue sin haber clases, la escuela sigue cerrada, y no sé porque, dicen que la huelga ahora es para derrumbar al sistema neoliberal, pero hasta donde yo tenía entendido era para evitar el aumento de restricciones de titulación y seriación de materias, me pareció justo, pero al final nunca sucedió nada y la escuela sigue tomada.

Me dijeron que creyera, que era por nuestro bien, que íbamos a defender los ideales de la universidad pero ahora dicen que quieren abolir a los militares y los policías, que recatemos a los indígenas y derrumbemos al gobierno, al principio me parecía bien, pero hoy, no tengo nada que hacer en casa, me estoy desesperando.

lunes, 28 de junio de 2010

Amor perdido; para ti.

Amor perdido, por Pedro Flores



Amor perdido
si como dicen es cierto que vives
dichoso sin mi. Vive dichoso.
Quizás otros besos te den la fortuna
que yo no te di.

Hoy me convenzo que por tu parte nunca fuiste mio
Ni yo para ti, ni tú para mi, ni yo para ti
todo fue un juego no más que en la apuesta
yo puse y perdí.

Fue un juego y yo perdi.
Esa es mi suerte y pago porque soy buen jugador.
Tu vives mas feliz esa es tu suerte.
Que mas puede decirte un trovador

Vive tranquilo
no es necesario que cuando tú pases
me digas adiós, no estoy herido
y por mi madre que no te aborrezco
ni guardo rencor...

Por el contrario junto contigo le doy un aplauso
al placer y al amor.

¡Que viva el placer! ¡Que viva el amor!
Ahora soy libre, quiero a quien me quiera
¡que viva el amor!

sábado, 19 de junio de 2010

Monsiváis


Muchacho, periodista y amigo de Pitol y Pacheco, incauto asistente del avejentado y escénico Salvador Novo, lector de la biblia, protestante en un mundo católico, al margen de sus tías y de su abigarrada lectura de Lucas Alamán o incesante revisor del catecismo de Ripalda, no se pierde como muchos en el mundo de los autores franceses y mejor consulta lo más profundo de López Velarde o de los filósofos y economistas marxistas que vivió en la Universidad.

De lo abigarrado del periodista cultural, que afirmaba con pesar que admiraba a Rius por transmitir mejor las ideas que él nunca pudo, de sus pasos no había desprecio ni por lo político ni lo social, no dudaba en caminar e ir a donde los escritores comunes nunca pesarían, porque de su paso por Tepito, el Zócalo o el metro de la ciudad, era observador de la masa incauta de la megalópolis, la única según él, provocadora de su propia implosión.

De la antología de poesía, de cuento o de la recopilación de la crónica, del ojo afinado y sabio de Monsiváis, A ustedes les consta sobre esa Ciudad de México en sus tiempos o de lo Fugitivo permanece, recopilación de la ficción mexicana, catalogador por definición, en si mismo no hay mejor conocimiento sobre lo que las letras mexicanas refiere.

De su complejo y nutrido esconder de ideas, encuentra en la colectividad la fascinación del la identidad del mexicano, que de todas las ideas sobre él, están en sus manifestaciones de masividad apocalíptica, ritualistica y cohesionadora, de la heterogeneidad de las múltiples expresiones del mexicano, expresado de lo popular, del cabaret, el rock, desde san judas hasta aquellos ídolos que expresaban el dolor de lo mexicano, de José Alfredo a la Doña, de la bizarra forma de Raúl Velasco a la bizarra forma de la política mexicana.

Monsiváis, es sin duda, el ajonjolí de todos los moles, y no por propia voluntad sino por expresión de la fascinación por el intelectual mexicano universal, último hombre que sabía de todo, o según lo que el francamente respondía, lo inventaba, en todos los periódicos mexicanos, en toda televisora, era capaz de opinar de todo y sobre todo; muchas ocasiones, por simple invitación.

Los supermachos, los supersabios, la familia burron, las canciones de Chava Flores, de la pesadumbre de José Alfredo, biblioteca fundamental del cine mexicano, de pequeños luchadores y juegos curiosos, de sus gatos o de las militancias breves del intelectual que únicamente le fueron significativas, de la compañía de sus amigos, de El Fisgón, de la Poniatowska, de Marta Lamas, todo de su universo.

Constelación de Monsiváis, se fue uno de esos pocos intelectuales mexicanos que no tenía miedo a ser lo que quería. Adiós, siempre quise al menos saludarte y soñé incluso, con ser tu asistente, Monsi, has dado el gran salto al vacío, o tal vez al cielo del que Ripalda narraba.