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sábado, 30 de abril de 2011

Día del niño

La persona que me hacía sentir niño no está, así que deje a mi niño dormido, para que no se ponga triste.

Quería jugar hoy e ir caminando con el de su mano, pero un día esa persona dijo que ya no, que no quería jugar más con él, así que se puso muy triste, por ello, lo arrope, lo mande a la cama, lo acosté y lo arrulle para que durmiera; se que así, a pesar de que sigue triste, podrá descansar un poco, podrá olvidar; tengo la última esperanza, que un día que despierte, no me pregunte insistentemente “¿Puedo verlo?”, porque me lleno de pesar, de tenerle que responder “no, hoy no puedes verlo”.

domingo, 23 de agosto de 2009

Crítica y Debate en México

En México somos muy afines a este tipo de discusiones



Relacionada con mi estruendosa entrada pasada, leí el mes pasado un gran articulo de Enrique Krauze (que mientras menos político, mejor) sobre la critica en general en México y la critica literaria en concreto. Krauze enumera una lista de defectos de nuestra crítica actual.

La cito completas por que en serio, valen la pena[1]:

Le entristecería el panorama de la crítica literaria actual, lastrada por el peso y los hábitos de la academia. Luego de conversarlos con el crítico Rafael Lemus, enumero cinco vicios de la crítica académica, extensivos -hay que decirlo- a otras ramas de las humanidades, como los estudios históricos:

- La ausencia de placer y/o aversión. En la academia rara vez se lee para comunicar un placer o para acercarse a una obra con entusiasmo o irritación. Se lee, supuestamente, con neutralidad, como si la crítica fuera una más de las ciencias sociales.

- La omnipresencia de la teoría. La teoría literaria es provechosa cuando ayuda a leer mejor una obra, no cuando pretende sustituirla. Sin embargo, los académicos suelen partir en sus lecturas de un "modelo teórico", no de la obra misma, y se empeñan en acomodar el libro dentro de ese marco ya predeterminado.

- La inmovilidad. Una de las funciones de la crítica debería ser la de poner en movimiento los libros: relacionarlos unos con otros, y unir la literatura a procesos culturales, políticos e históricos más amplios. La academia hace habitualmente lo contrario: aísla las obras, estudiándolas en el vacío, al margen de la sociedad en que aparecieron.

- La especialización excesiva. Los genuinos críticos literarios aspiran a una visión amplia, generosa, humanista. En el mundo académico, no obstante, se estila lo contrario: desdeñar la pluralidad y complejidad del mundo para concentrarse en un solo autor, en un solo periodo de un autor, en una única obra de un autor.

- La endogamia. La academia -esto es fundamental- no necesita del aval del público: produce para sí misma y se consume a sí misma. La literatura, por el contrario, es impensable sin la colaboración de los lectores; es, de hecho, un diálogo polémico entre los lectores y los autores. Su único aval es el aval del público.

- La creciente trivialización. Parecería que, poco a poco, la discusión literaria está dejando de pasar por el filtro de la crítica para derivar -simplificada, dulcificada, vacía- a otros medios: las entrevistas light en radio, televisión y prensa; las presentaciones insustanciales de libros; los homenajes tributados por casi cualquier cosa.

- La desaparición de espacios. Cada vez son menos los sitios donde puede ejercerse la crítica literaria. Particularmente grave es la crisis de los suplementos culturales, en cuyas páginas solía ocurrir la conversación literaria. También en las revistas y los periódicos el espacio concedido a la crítica se reduce aceleradamente, así como la extensión de las reseñas.

- La cultura de la celebridad. Este culto -estudiado por Gabriel Zaid en su libro reciente El secreto de la fama- reduce las obras al personaje que las publica y, en última instancia, anula las obras a favor del personaje.


Al leer, me di cuenta que no solo se trata de la crítica literaria, estos criterios son aplicables a cualquier crítica que hoy vemos en nuestros medios o en la vida cotidiana, ejemplos hay muchos:

La ausencia de placer y/o aversión: Toda obra literaria, cine, teatro, o incluso cualquier fenómeno público (por lo tanto, ostensible de ser criticado) no es repudiado o se expresa gusto por el, el simple hecho de decir si a nuestro criterio nos gusto es una autocensura en este país, decir que no nos gusto o si nos condena a ser “parciales” o faltos de “objetividad”, bueno, en los hechos, nadie es de hecho imparcial u objetivo, entonces, decimos que es el hecho que criticamos, dejando claro que hay una parte personal y luego una parte donde solo se clasifica.

Siento que también vemos casos extremos (no hay nada en el medio), he leído criticas literarias destrozadoras y sinceramente visearles, como Roberto Pliego que critica sin atisbos de perdón a Paco Ignacio Taibo II, ignorando datos o simplemente, queriendo que el libro fue hecho por el mismo, mismo caso donde las criticas a varios premios Nobel hechas en Letras Libres parecen ser, solo critica a la fama de los premiados. O en el caso de una obra de diccionario categorizador de Christopher Domínguez Michael que fue justamente criticada como un elogio de amigos y el hecho de ignorar a los enemigos literarios, y en esta critica parece ser el diccionario más virtuoso sobre la literatura mexicana.

La omnipresencia de la teoría: Esta característica es una que sufre mucho nuestra academia, es incapaz de ver fuera de su propia teoría para responder algo. Muchas ocasiones mis discusiones en la universidad fueron en el sentido de innovar o buscar un nuevo concepto, pero esa teoría rigorizadora es un muro impenetrable. Hable de Democracia Liberal Socialista, y en lugar de reflexionar sobre el asunto, se me descalifico por el simple hecho que los marxistas dicen que no es posible.

O en la jornada, dos de tres críticos de cine recurren a criticar todo cine “Hollywoodense” por el simple hecho de serlo, sin ver si quiera si contenido, y elogiar de manera absurda el cine de arte, que cuando uno lo ve, resulta soporífero, pero claro, la presunción de que todo es como debe ser, es decir, Hollywood malo, Indie bueno, no siempre se cumple.

La creciente trivialización: Eso no falta en las secciones de espectáculos, o en mucho de nuestro día a día, por ejemplo, una nota de El Universal dice: Jackson trato de crear hijos perfectos…. ahí uno se dice… ¿Quién no?, ¿debe interesarnos su vida personal?, es lo que en todos estos mese vivimos sobre este personaje, toneladas de notas escandalosas (y triviales) sobre Jackson y nada de su carrera. Y eso para los otros medios, si se hace una obra de teatro, nadie habla de la obra, sino del actor y sus escándalos, si hay una película, se olvida y van directo a otro escándalo, o he podido leer entrevistas tan triviales a escritores donde hablan tanto de si mismos que pues la obra queda vacía.

La desaparición de espacios: Esto lamente estos dos años, la crisis acabo con la prensa cultural, Confabulario de El Universal era el suplemento por excelencia de literatura y cultura, pero acabo por asuntos económicos, igual que hoja por hoja de Reforma, quedaron dos suplementos bastante malos como Laberinto y La Jornada Semanal, y de vez en cuando, Nexos y Letras Libres caen en ser herramienta de su directores con sus odios políticos personales.

Dejamos esos espacios, a la crítica banal, sin sentido y vendida.

La cultura de la celebridad: El mas recalcitrante, quienes tienen dinero, promueven celebridad donde no hay nada en realidad, imagen pura que sustituye contenido (lo que Mario Vargas Llosa ya lo vio como la civilización del espectáculo, o Giles Lipovetsky como la sociedad del vacío), casos hay muchísimos, en literatura sobran, cuando medios adoran a personajes como Paulo Cohelo (con libros Light religiosos), o como han tratado a Roberto Bolaño en un icono de la literatura (Cuando todos lo ignoraron en sus años con vida).

Todo esto en la crítica, es necesario un pundit (Sin traducción al español pero puede ser vista como un critico del todos los asuntos de manera profunda) como Christopher Hitchens, alguien que sin miedo opine, critique y mantenga su posición por mas incomoda (y no incómoda no sirve) y corrosiva pueda ser. Es decir, crítica sin miedo de decir lo que debe, que cuando encuentre una verdadera aberración clame por analizarla, que note los hechos que muchos acallan por el mismo absurdo de que no quiere que lo vean mal por atacar figuras de renombre, incluso si lo condenan al ostracismo por criticar figuras que nadie se atreve tocar, como en México la Virgen de Guadalupe (de quien hablaremos en próxima entrada).

Cito a Bruno H. Piche quien sobre Hitchens dice lo que creo que este país necesita[2]:

Se debate, pues, por el gusto de debatir y estar en desacuerdo, para medir fuerzas, agarrar vuelo, embestir y ver saltar los chispazos resultantes del choque de las inteligencias. Incompatible es todo ello con la manida búsqueda de los consensos, que Hitchens, mentor de contrarians, asocia con “el deseo de vivir en alguna Disneylandia de la mente”

Como ya mencionamos en la entrada pasada, el debate es estimulante (que en México creemos es crear pleitos de cantina), es controversia, y debe ser un gusto sin problemas. Y como dice Piche de Hitchens, creemos que nos encanta el consenso por sobre todas las cosas, consenso y nada de debate, el México de la unanimidad, las manos alzadas, y las elecciones por ovación. No nos gusta en este país el derecho a disentir.

Si debatimos o criticamos en este país, es solo para discusiones banales, como “¿el vaso esta medio lleno o medio vacío?”, por nuestro mismo gusto a no pelearnos en asuntos verdaderos, por que “herimos sensibilidades”, en ese caso, somos mas sensibles que bebes recién nacidos caray.

Debate, crítica, dos fundamentales si queremos generar democracia, si no abandonamos nuestras costumbres de unanimidad de asamblea priista y de crítica burda, no veremos nada interesante, mas cuando en este país hay aberraciones constantes y desvergonzadas.



[1] Krauze, Enrique. “La crisis de la crítica”, http://www.letraslibres.com/blog/blogs/index.php?title=la_crisis_de_la_critica, 27 de julio de 2009, revisado el 23 de agosto de 2009
[2] Piche, Bruno H., “Hitchens cumple sesenta”, http://www.letraslibres.com/blog/blogs/index.php?title=hitchens_cumple_sesenta, accesado el 23 de agosto de 2009.

domingo, 26 de julio de 2009

Oaxaca


Mis años mozos vieron esta tierra alguna vez en un viaje camino a Chiapas, sus colores en la noche, su comercio, su música, su todo junto me fascino como nada y desee regresar con ansias, hasta hace poco que pude.

Tierra de Mixtecos, de grandes pensadores y grandes dictadores, de su sangre que ha corrido la patria se ha bañado solo para admirar su belleza y conservarla como esa joya que en el sur canta sones y odas a esos amores perdidos, a esos dioses abandonados y a aquellos que han dado todo por un poco de ella.

No hay rastro de la APPO, ni la sección 22 del SNTE, la ciudad parece haber cicatrizado, la plaza de la Guelaguetza que recibió a su gente el lunes en el cerro del Fortín está intacta y mejor que nunca, pero alrededor de la ciudad se nota pobreza rodeada de anuncios triunfales del PRI, que ahora festina seguir controlando tierras Oaxaqueñas.

Mi hotel queda al frente de la casa de Don Andrés Henestrosa, recientemente fallecido, de un amarillo brillante, solo una frase la adorna “Yo soy los libros que he leído”. Adentro tomos y tomos enciclopédicos, libros de todo tipo, de su obra, sus sones y canciones, no evito buscar entre los tomos sus lecturas política, de entre Ulises Criollo de Vasconcelos y biografías de Hernán Cortes leo un diccionario de política, gobernabilidad no existe ahí, pero si la palabra cacique.

La belleza de sus calles me fascinan y me nutren, apacible, de un clima que no asfixia pero tampoco cala, tranquilo se puede recorre estas calles, mucho diseñado a los turistas extranjeros, quienes se fascinan con esto que desconocen, que entre pobres mendigando por sus dólares y figuras diseñadas para ellos, se sienten exploradores y conquistadores.

Comí con mi familia en la casa de la abuela, en el zócalo de la capital, los sabores realmente inigualables, el dulce de un mole negro, de chiles rellenos, de un tasajo de carne hirviendo, de un queso de consistencia y salado incitante, de salsas y aromas, todo para disfrutar, no pude evitar de ese placer de la comida, ¿con esta comida quien no se enamora?

Voy al palacio de gobierno, pero no hay oficinas y las flechas dirigen a otro lado, no entiendo porque, hasta que pregunto a un vendedor mientras nos rodeaba la música de la pasada Guelaguetza de por qué ya no era el Palacio de Gobierno el del Zócalo, simple, la APPO tomo ese palacio en 2006, cuando lo desalojaron, el gobierno ya estaba en las afueras de la ciudad y decidieron hacer al Palacio museo.

En Flores Magon, junto al el Convento de la Compañía de Jesús, se vendia la obsidiana y el barro negro, los sonidos de Nayla o Dios Nunca Muere nos rodean, el centro esta lleno, caminamos por las calles buscando, chapulines de diferentes tamaños, chocolate de olor penetrante y mole negro, cosas que solo fascinan a los ojos.

El Convento tiene algo especial, ahí están antiguas reliquitas de Santos y Beatos que son anunciados en las paredes con parsimonia, festejan al último, Rafael Guizar y Valencia, pero sobre todo a Miguel Agustín Pro Juárez, protector de lo pobres. Las paredes tienen encomiendas, a la Virgen, en español, ingles, náhuatl, mixteco y ñañu, encomiéndate a la virgen dicen, muestra de la evangelización, uso de sus lenguas y costumbres, donde vemos que lo importante no es Dios, es la imagen, y mientras esa imagen sea milagrosa atrae a todos aquellos que la alaban.

Salimos la siguiente mañana a Monte Alban, es inevitable ver al grupo de turistas bobos, (como aquella chica que usa tacones en calles empedradas), o los que van por un supuesto misticismo “cargar energías”, pero no importa, descubrir es el objetivo. En menos de una hora en camino sinuoso llegamos a Monte Alban, nos dan folletos de influenza y dengue antes de avanzar.

Alfonso Caso es la imagen que encontró en este cerro este centro ceremonial, de reyes, militares y sacerdotes, lugar de conocimiento astronómico y orgullo militar, es notorio que es lugar de solo la elite de aquella sociedad que poco a poco como todos fueron fulminados en guerras y epidemias españolas. Entre juego de pelota, costumbres de Mitla, figuras de elogio a los grandes danzantes y observatorios. Patrimonio de la Humanidad, debido a Alfonso Caso, hombre de brillante trayectoria como arqueólogo, que descubrió lo que escondido estaba en el mundo del catolicismo español intento esconder.

La tarde nos permite disfrutar en el Mercado 20 de Noviembre de la carne en tasajos en el pasillo de las carnes, donde todos ofrecen su carne a quien pase, para luego sentarse al final del mismo pasillo y comer con enormes tortillas y guacamole. ¡Qué sabor!

El ultimo de mis días de estancia fue de exploración, se nota un nombre por sobre el de todos, se trata de Juárez, calle Juárez, plaza Juárez, casa Juárez, monolito, héroe visionario y guía de Oaxaca, que en su pequeña casa en la parte alta de Oaxaca es simple, solo una cama y una cocina humilde, pero ahí conoció a su mujer, Margarita Maza, mujer abnegada y fiel a ese hombre absorto de responsabilidad, duro e inflexible, que cuando viajaba solo esperaba al rencuentro con Margarita, siempre esperando. Juárez el abogado y rector del Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca, el joven Gobernador, el siempre presidente, el fiero, justo, liberal e inflexible. Su obra lo hizo de bronce, y solo en sus cartas a sus hijos podemos saber quién era, pero sin duda esta tierra pudo ser hervidero a tan imponente personaje.

El enorme convento de Santo Domingo guarda tesoros, agave e historia de Oaxaca, se como cambio hasta lo que hoy significa. De entre todo me encuentro con tres retratos, es Porfirio Díaz, joven general, fuerte gobernador y viejo presidente, queda su poder en el Estado, su control férreo sobre su tierra y su aspiración por ser el modernizador. Santo Domingo, de arquitectura imponente y espacios, guarda su biblioteca, llena de tomos de derecho, teología y arte, oculta libros prohibidos, curas a enfermedades, medicina, química, filosofía, y muy al fondo, un libro me salta, una versión en francés de la Critica de la Razón Pura de Kant, ahí, escondida donde solo los sacerdotes podían consultarlo y condenarlo.

Por la tarde en el Zócalo, escuchando a la Orquesta Primavera de Oaxaca noto quien va pasando, es Ulises Ruiz, el gobernador, protegido y asegurado sonriente y cínico, lo acompaña el senador Adolfo Toledo Infanzón. Por ese hombre muchos murieron, fueron encarcelados y se paralizo ese estado, es de los déspotas que sufre el Oaxaca, parece que su belleza merece de la sangre que los asesinos derraman.

Sus calles albergan liberarías, poesía, jazz, literatura, comida, secretos, no puedo evitar enamorarme de la belleza de lugar tan inspirador, su música, el feo, dios nunca muere, nayla, fascinado he quedado, enamorado, así solo se puede sentir el amor a una tierra.

Me voy en la mañana, con la seguridad de que regresare pronto.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Frank Sinatra y mis sueños guajiros

Estos tiempos de depresión economica me hacen revisar un poco la historia y es claro que nos remitimos a los años de la Gran Depresión de 1920, pues eso me llevo a revisar a la gran Voz de Frank Sinatra, me he quedado escuchando por unas horas sus inmortales, I´ve got you under my skin, The Best is yet to come, Fly me to the moon, I did it my way, All or nothing at all, aquella epoca del Swing y el Big Band, que atenuaban una nación en crisis siendo rescatada por Franklin D. Roosevelt.


Esta musica me hace de pensar en mi sueño guajiro, bailar con alguien en un gran salon acompañado por la voz de Sinatra, de solo pensarlo me hace emocionar, es un sueño que sea el mismo Sinatra quien ya murio en el 98, pero es el momento mas romantico que se me ha ocurrido.

Espero que se me cumpla ese deseo, mejor dicho, que alguien me lo cumpla, sera de mis 12 deseos de nuevo año.